Arte Cristiano

Niño Jesús

Niño Jesús

Juan Martínez Montañés
(Alcalá la Real, Jaén, 1568 - Sevilla, 1649)
Talla en madera y estaño policromados.
La cabeza y el busto son de estaño policromado. Descansa sobre peana en madera tallada y dorada y lleva vara de plata.
Altura con peana: 73 cm.
Altura sin peana: 58 cm.

Talla representando al Niño Jesús desnudo triunfante, en pie sobre una peana dorada de gallones tipica de la primera mitad del siglo XVII, con la cabeza ladeada y bendiciendo con la mano derecha al tiempo que avanza la pierna izquierda, disposición que proporciona a la escultura un movimiento sinuoso de gran belleza; su expresión ausente y mirada melancólica prefiguran los tormentos de la Pasión sobre los que se alzará triunfador.

El elegante "contrapposto", la cuidada descripción de la anatomía y de las facciones del Niño y especialmente la característica labra del cabello en gandes bucles sobre la frente, señalan a Juan Martínez montañés como el autor de esta imagen, que sigue el modelo del Niño Jesús triunfante de la parroquia del Sagrario labrado en 1607.

La cabeza y el busto de la talla son de estaño fundido. Perdida desde el fin de la Antigüedad Clásica, la técnica de los moldes por piezas se consiguió recuperar gracias a los avances técnicos del Renacimiento relativos a la fundición de metales; con ella se podían obtener con cierta facilidad, a partir de un modelo original en madera, barro, yeso u otro material, réplicas con un acabado de alta calidad, aunque necesitadas de los últimos retoques del maestro. El uso del bronce y, fundamentalmente, de aleaciones de más bajo punto de fusión como el peltre, mezcla de plomo con partes de estaño y antimonio, el menor coste del material y su labra así como el acceso a una demanda de escultura de pequeño formato y carácter devoto, hizo que proliferaran este tipo de imágenes vaciadas en metal, que, con su acabado policromo, competían ventajosamente con las de madera. Así lo certifica Pacheco en su tratado del Arte de la Pintura (1649) cuando habla de "la demasía de cosas vaciadas, particularmente de Crucifixos y de Niños" en su tiempo o la existencia en Sevilla de artistas especializados como Diego de Oliver, quien se declara en 1619 "maestro vaciador de figuras de relieve" y en 1629 específicamente "de niños de plomo y estaño".

Es justo esta iconografía, la del Niño Jesús triunfante, desnudo, en pie bendiciendo con la diestra y sosteniendo un estandarte o vara en la otra mano, la de mayor demanda por su carácter devocional, especialmente a partir del rotundo éxito, como ya hemos señalado, de la escultura tallada en 1607 por Montañés para la Hermandad Sacramental del Sagrario de Sevilla, base de las interpretaciones atribuidas a su discípulo Juan de Mesa y seguidores, unas y otras repetidamente vaciadas en metal.

La talla de la colección de la Fundación Carlos Ballesta, guarda estrecha relación con las conservadas en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y en el Museo de Artes Decorativas.