Orfebrería

CETROS O BORDONES PROCESIONALES

CETROS O BORDONES PROCESIONALES
CETROS O BORDONES PROCESIONALES
CETROS O BORDONES PROCESIONALES
dos piezas de idénticas medidas y estructura.
 
Medidas por pieza:
Totales: 40 x 12 x 12 cm
Linterna: 24 x 12 x 12 cm
Caña: 16 x 3 x 3 cm
 
Material y técnica:
Plata blanca y sobredorada parcialmente, trabajada mediante la fundición y el repujado con retoques a cincel.
 
Nos encontramos con una obra que, después del análisis, se nos manifiesta entre la tradición y la innovación, entre la “mazonería” y lo “moderno”, según consta en los documentos y en la “Varia Conmesuración” de Juan de Arfe (1585), entre la arquitectura gótica e hispano-flamenca y la ornamentación renaciente.
Esta proporción es la que establece la tradición gótica y es semejante a la de los templetes, sencillos o dobles, de las custodias, de las magollas de las cruces procesionales y de los nudos de los cálices.
 
La identificación de las figuras se corresponde con San pablo, San Francisco, San Pedro, San Bartolomé, más otros dos, probablemente apóstoles, de difícil identificación.
La heráldica castellana relacionada con la nobleza surgida en torno a los Reyes Católicos. El castillo, dos lobos en reposo y la triple faja fragmentada, puede relacionarse con toda probabilidad, con el señorío de los Ulloa, a los cuales pertenecía el castillo de la Mota del Marqués, en la provincia de Valladolid.
 
La iglesia de San Martín en la misma cronología pero de características góticas, se conserva en la sacristía una custodia de mano sobredorada de finales del siglo XV – inicios del XVI. Los escudos de los Ulloa y los Castilla en los pilares, seguramente de Don Rodrigo de Ulloa, contador mayor del rey, Don Fernando el Católico, casado con Doña Aldonza de Castilla, señores de Mota y donantes de la custodia. (En un inventario de 1527 se indica que se entregase un cáliz a Antonio de San Miguel.
Los escudos son idénticos al castillo de tres almenas y a la triple faja fragmentada de la obra que nos ocupa.
 
Los otros emblemas están también relacionados con la nobleza castellana de esta época. Los seis besantes compartimentados pueden referirse a la familia de los Roelas, o bien a los Castro. Las flores de lis en número de cinco son también específicamente castellanas y pertenecen a los Cherinos y a los Maldonado. La banda engolada es típica y exclusivamente de la heráldica castellana, y se atribuye a Alfono XI (1312-1350) La aparición del escudo de Ximenez de Cisneros, posterior cardenal primado de España, sitúa la pieza bajo la influencia de la iglesia toledana.
 
A situar esta obra dentro del círculo y derivaciones del maestro platero Pedro de Ribadeo, activo en Valladolid a finales del siglo XB (1497) y primeras décadas del XVI